Con el comienzo del otoño, empiezan
los cambios bruscos de temperatura y más de una
vez nos sorprende desabrigados. Es en ese instante cuando
brotan las gripes, y los más propensos a sufrirlas
son los chicos. Según la Sociedad Argentina de
Pediatría, entre los meses de mayo y agosto,
las infecciones respiratorias aumentan y principalmente
en los infantes. Los síntomas son: fiebre alta,
dolores de cabeza y musculares, cansancio corporal y
la aparición de tos. Desde hace algunos años
en nuestro país se utiliza la vacuna para evitar
contraer el virus de influenza, sin embargo, se teme
que este invierno la enfermedad se transforme en epidemia.
Para intentar detener este pronóstico, la Sociedad
Argentina de Pediatría recomiendan aplicar la
vacuna desde los seis meses de edad, y en lo posible,
antes de que finalice el mes de abril. Si bien esto
no es garantía de evitar enfermarse, los indicios
se presentarían mucho más leves que si
no se tuvieran los anticuerpos brindados por la vacuna.
Fomentando ambientes aireados, evitando el hacinamiento,
el humo del cigarrillo y el contacto cercano con personas
infectadas son otras formas de prevención.