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[Investigación]

MODA
04/05

Los diseñadores argentinos están presentando sus colecciones primavera-verano, con una mano, mientras que con la otra, siguen cosechando la siembra atrasada de la década del ’90. Es que el diseño de indumentaria en nuestro país, registra hoy un
crecimiento inédito que se traduce en aumento de ventas, exportaciones y empleo vinculado con el sector.


Se largó la temporada primavera-verano y con ella, los desfiles de los principales diseñadores que muestran al país y al mundo, sus nuevas creaciones para lo que queda de este año y el principio del 2005. Ellos marcan su norte y siguen, con sello propio, la tendencia de la moda. Pero, ¿Qué se entiende por esto? “En moda hay dos caminos muy marcados: lo que es la tendencia masiva, que es lo que toman las marcas, especialmente en los centros productores de moda, y lo que es diseño de autor, que no es tan masivo. En el primer caso, se da un 75% de masividad y un 25 de creatividad, y en el segundo, exactamente al revés. Claro que el diseño de autor no se cuelga de la nada: siempre hay un 25% de lo que es tendencia. No se puede estar absolutamente fuera de ella”, explica Susana Saulquin, socióloga especialista en Moda y Directora de Concepto de Grupo Pampa que reúne a varios exponentes del diseño de autor.
Las propuestas de las marcas son variadas y se adaptan a cada tipo de mujer.
Por ejemplo, para las que buscan toques muy femeninos y líneas sensuales, las marcas Jazmín Chebar y Benito Fernández, proponen diseños que entallan la silueta y marcan de cerca las curvas de la mujer argentina. La colección de Jazmín Chebar, está inspirada en la frescura del verano, presente en los estampados característicos de la marca en colores cítricos y luminosos. “La propuesta incluye pantalones casual y más sastreros, camisas muy femeninas, remeras y musculosas con mezclas de algodones, suéteres de hilo con dibujos en jacquard, blazers cortos y largos, de estilo más formal y también de estética suelta y canchera”, cuenta quien cursó sus estudios como diseñadora en Nueva York, los puso en práctica trabajando para prestigiosas marcas como Valentino y Donna Karan y en 1997 abrió su primer local en Buenos Aires –hoy cuenta con 4–. Ella define al estilo jazmineano como “personal y muy diferenciado, pensado para una mujer fresca, canchera, activa que disfruta de la vida y quiere sentirse linda”. Hoy, la campaña tiene como protagonista a Dolores Barreiro, quien eligió a Chebar para que diseñe su vestido de novia, hace unos años. La modelo también parece ser la preferida de Benito Fernández, que la seleccionó para cerrar su último desfile primavera-verano 04/05. El diseñador escogido por Máxima Zorreguieta, la futura reina de Holanda, en cada visita al país, y uno de los argentinos más laureados, acaba de presentar Caleidoscopio, su nueva colección, alegando que “a pesar de que la paleta de colores no es tan amplia, cuando estos tonos se mezclan, nos introducen al mundo del Caleidoscopio”. Los colores señalados por el diseñador fueron los rosas, amarillos, naranjas y verdes. La nueva línea está compuesta de microvestidos, minis de patchwork, tops de tul de seda, camperitas de chiffon, cache-coeurs tejidos y vestidos largos bordados. Estos mismos diseños serán presentados en febrero próximo en su boutique de Barcelona que inauguró hace dos años.

Un estilo de mujer
Otras que estuvieron presentes en FBA (Fashion Buenos Aires), el mega evento de la moda y el diseño de autor que convocó a miles de visitantes, fue Rapsodia, que presentó sobre la pasarela, sus propuestas para esta temporada. La marca que lideran desde 1999, el empresario Francisco de Narváez, a relacionista pública Josefina Helguera y la ex modelo y actual diseñadora Sol Acuña, propone una colección para una mujer súper femenina y natural, en la que se destacan el denim en jeans con detalles exclusivos, camperas y minis. También, brillos dorados y plateados en blusas y tops, y bordados sobre seda, tul y gasa en vestidos, túnicas y camisolas. En las prendas se da un mix de texturas delicadas y rústicas.
Algunas de las marcas argentinas que combinan propuestas tanto para el día y la noche, para la mujer urbana y sexy, son Melocotón y Clara Ibarguren. Melocotón, por ejemplo, “está inspirada básicamente en los años ’50 y ’60, con escotes muy Marilyn, el estilo Sofía Loren de camisas entalladas contorneando la silueta femenina y exaltando su sensualidad, polleras evasé y plato. También incorpora toques de los años ’30, como el corte Charleston de los vestidos y en pantalones y camisolas, detalles que se corresponden más con la onda hippie. Y para las hot-nights, los vestidos y conjuntos de noche bien sexies”, cuenta Andrea Garrone, diseñadora, quien en 1980 comenzó a construir los cimientos de esta marca rosarina que nació destinada a los adolescentes y hoy amplió su mercado caracterizándose por líneas básicas para mujeres que quieren lucir naturales y frescas. Las texturas utilizadas son: poplin con lycra, microfibra, bengalina con lycra y géneros rústicos. En cuanto a Clara Ibarguren, dentro de su nueva colección, cada prenda tiene un toque de diseño especial, bordados y estampados artesanales, pintados, detalles de flores en géneros, pequeños herrajes pensados para que cada una sea única y con estilo. Utilizó como materiales, fibras naturales como la seda, el algodón egipcio, las viscosas con estampados desarrollados especialmente en nuestro país y en Italia.
También están los diseñadores más exclusivos que se dedican a crear prendas casi irrepetibles y únicas. Tal es el caso de María Marta Facchinelli, cuyo trabajo para esta primavera, está inspirado en el trabajo del fotógrafo americano Ralph Bartholomew Jr. que abarca las décadas del ’30, ’40 y ’50 y refleja la vida de la clase media americana de los suburbios. “En ella, la mujer encontrará prendas básicas, como pantalones de gabardina, polleras de algodón melange, camisas de poplin, polleras tableadas y tops de batistas, así como prendas ya más sofisticadas en sedas naturales, gasas o crêpes. Los colores que vienen son beige, verde pistacho, rojo, rosa, beige salmón, celeste melange, blanco y negro”, comenta la diseñadora, que comenzó el milenio lanzando su propia marca, luego de estudiar en Londres y trabajar en la Argentina para firmas dedicadas a la indumentaria como Yagmour, Sail y John Cook.
Por último, Marcelo Senra propone pantalones cortos, angostos y anchos, pescadores, jeans con detalles, remeras con superposición de texturas, faldas de gasa muy liviana cortada a tijera, polleras rayadas a la rodilla, camisas con pespuntes a mano y una línea exclusiva de pilotos y tapados livianos. “Utilicé linos puros, voiles de algodón y telas muy livianas y frescas como sedas naturales”, comenta el diseñador salteño, quien dejó la arquitectura para dedicarse a la moda –hasta fue docente de la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la UBA–, y ya lleva 12 años instalado en el mercado local. En cuanto a los colores, se destacan los pasteles, amarillo, cielo, cemento, trufa, camel, blanco, marfil y verde, combinados con el color lima, protagonista de esta línea.

El diseño argentino en alza
Con el éxito de sus colecciones, los diseñadores argentinos están recogiendo los frutos económicos y de reconocimiento que no les dio la moda en décadas pasadas. Es que hoy, en nuestro país, el diseño de indumentaria está en crecimiento constante. ¿A qué se debe este repunte? “Al cambio de los lineamientos económicos con la salida de la convertibilidad, a la reactivación de la industria a partir de la sustitución de importaciones y al hecho de haber nivelado costos de producción con otros países, lo que hace posible, hoy, la exportación”, apunta Vicky Salías, diseñadora de indumentaria y coordinadora del área de Moda del Centro Metropolitano de Diseño.
La baja de las importaciones y la suba de exportaciones de productos relacionados con el sector, es uno de los indicadores más contundentes que evidencian la recuperación del sector, que es 100% real. Es que hoy, la moda argentina, comenzó a conquistar nuevos mercados impensables en la década menemista, como Centro y Norteamérica, Europa y hasta Japón, aún cuando Chile continúa siendo el principal receptor de la ropa de industria nacional.
El diseño en nuestro país, cobró relevancia en los últimos años a nivel internacional, y no son pocos los que se animan a cruzar las frontera para ofrecer sus productos. Jessica Trosman, por ejemplo, quien junto a Martín Churba, su ex socio de Trosman/Churba, había sido una de las primeras argentinas en ingresar con sus diseños al mercado nipón, ya firmó un contrato con el holding Onward Kashiyama, quien será encargado de distribuir Trosman, su nueva marca. Otras etiquetas que ya exceden las fronteras son: Rapsodia –exporta a Uruguay y Chile–, María Cher –vende a Japón, Estados Unidos, Chile y Uruguay–, Jazmín Chebar –sus productos están en Estados Unidos–, María Marta Facchinelli –presente en Estados Unidos, Japón y Londres– y Clara Ibarguren que en Chile y Uruguay cuenta con alrededor
de 50 clientes.
Sin dudas, para que los diseños argentinos dejaran de ser exclusivamente vanguardia para comenzar a ser productos comerciales, los diseñadores debieron bajarse de su silla giratoria y salir de sus estudios y comenzar a relacionarse con el sector empresario. Que ellos dejaran de estar tan pendientes de la moda europea contribuyó a este auge. “Hoy salís a la calle y podés elegir. Antes, no se conseguía nada distinto. Ese es otro punto a favor para el diseño”, considera Andrea Saltzman, Titular de la Cátedra de Diseño de Indumentaria de la Universidad de Buenos Aires –UBA– y autora de El cuerpo diseñado –Editorial Paidós–. “Además, a esto se suma que hay una mirada puesta en lo argentino que tiene que ver con una tendencia a valorar lo propio”, agrega.

“Lo atamos con alambre”
Este auge se debe principalmente a cuestiones económicas, pero también al perfil del diseñador local. “Es muy creativo, porque el argentino, de por sí, es creativo. Con un piolín arregla el país. Esto, en diseño, también se da”, opina Susana Saulquin. “No por nada, lo argentino es lo exótico, lo original, lo diferente, porque siempre fuimos diferentes”, agrega y dice que hoy, en diseño, se recuperó la individualidad y lo masivo va cayendo en desuso. “Hoy se necesitan el diseño de autor, las diferencias y la variedad de creaciones. Por eso yo apuesto todas las fichas a la Argentina en cuanto a diseño, a Australia en cuanto a lo que es la tecnología, y a China en lo que es producción masiva en diseño de indumentaria”, destaca.
La recuperación también se debe a que cada vez hay más profesionales: unos 2 mil egresados de carreras terciarias y universitarias, y unos 3 mil estudiantes “Las camadas que se recibieron demostraron ser exitosas y hoy ocupan lugares específicos dentro de la moda”, afirma Saltzman. “Todo se fue generando en torno al diseño. Las carreras fueron un disparador y los pibes tomaron la posta”, dice.
El diseño de moda está pasando por un buen momento y es uno de los sectores que contribuye al crecimiento económico del país y los diseñadores argentinos son hoy, valorados dentro y fuera de la Argentina, donde presentan y venden con éxito, sus nuevas creaciones. Por eso... A salir a buscar diseño, que en el país, no se agota.

Vitamina
Jazmín Chebar
Jazmín Chebar

 

Lo que se viene
. A los clásicos blanco y negro, se suman colores cítricos –amarillo, naranja y verde lima–, pasteles –salmón, rosa, celeste, camel, marfil– y brillantes –plata y dorado–.
. Géneros rústicos, telas hechas en telares, telas pintadas, poplin, lycra, microfibra, seda, tul, algodón, gabardina, jersey con viscosa, lamé, satén, gasa de seda natural y raso.
. Estilos de todas las épocas: los ’50 y ’60, pasando por la onda hippie y el retro de los ’80. Femenino y sensual, urbano para el día y sexy para la noche.
. Pantalones sastreros, camisas entalladas con volados, blazers cortos y largos.
. Los detalles: torzadas, estampados artesanales, bordados a mano, flores en géneros, cintas, encajes, pañuelos, drapeados, moñitos, lunares, el cuadrillé “Vichy” y rayas.
. Jeans con detalles exclusivos, minis y microvestidos, remeras y tops de algodón, polleras de cortes irregulares, evasé y plato.

Números que prometen
La década del ’90, dejó a la industria de la indumentaria hecha un trapo de piso, ya que registró un 52% de caída de precios y una pérdida de unos 180 mil puestos de trabajo. Hoy, el repunte del sector, no sólo se dio en nuestro país, también se registra hacia afuera. Según la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (CIAI), en 2003, las exportaciones aumentaron un 59,2% y alcanzaron los 46,8 millones de dólares –en los primeros 5 meses de 2004, ya rozaban los 22,5 millones–. Los números son contundentes: se espera que a fin de este año, el sector alcance la cifra récord de exportaciones por 54,2 millones de dólares. Un dato para festejar.

 

 

 

 

 



Marcelo Senra. El diseñador define a sus prendas como “el lujo simple”. Lujo por los materiales que utiliza y simple por la estructura de sus diseños.

 

 



Clara Ibarguren. Ofrece varias líneas para este verano: Hawaii, romántico urbano, glam sexy y exótico hindú, en colores puros e intensos. Cada prenda tiene un toque de diseño especial.

 

 

 

 

 

 



Adidas

 

 

 

 

 

 


Unmo