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Vivir el verano
8 escapadas únicas

Paisajes increíbles, rélax, aventura y un contacto con las culturas locales. A partir de la caída de la convertibi-lidad, casi el 90% de los argentinos, empezaron a veranear puertas adentro. Y descubrieron la riqueza que guardaba el país, privilegia-do con destinos tan variados como imperdibles. Aquí, propuestas incomparables para llegar a los rincones menos conocidos, y disfrutar este verano del mar y de la montaña, con toda la familia.

La tranquilidad de la playa
La costa argentina es mucho más que los clásicos Mar del Plata, Pinamar y Villa Gesell. Si se busca tranquilidad, la mejor opción es Mar Azul. Vecino de Mar de las Pampas (en la RN 11, a 12 km de Villa Gesell), este destino aún conserva la calma de lo que fue Cariló en sus primeros años, con sus cabañitas con detalles en madera, bosques y caminos de tierra. Cerca de allí, sorprende la Reserva Dunícola, son kilómetros interminables de médanos y playas vírgenes. Entre pinos y acacias, se esconde el Faro Querandí. Vale la pena subir los 276 escalones para obtener una de las mejores postales de los alrededores. Se puede llegar por la playa o en vehículos de doble tracción. Es mejor ir siempre con guía, porque, como el paisaje es muy parejo, es fácil perderse. En la playa, hay diversión asegurada para toda la familia: bodyboard en el mar y sandboard en los médanos, cabalgatas y salidas de pesca.
Existe un mito difundido de que en la costa del Atlántico, el mar es tan frío que cuesta animarse a un chapuzón. Pero hay un rincón, a orillas del Golfo San Matías, donde las aguas son cálidas, ideales para disfrutar de la playa en los días de calor. Las Grutas, en Río Negro (en la RN 3, a 178 km de Viedma), se diferencia del resto de las playas del país por sus finas arenas y por el imponente marco que dan los acantilados que fueron tallando las olas con el paso de los años. Cerca de ahí, a 60 km hacia el sur, se encuentra la Salina del Gualicho, la más grande del país, que está a 72 metros debajo del nivel del mar. Desert Tracks lo lleva en cuatriciclos, para que disfrute al aire libre. La salida dura hasta la medianoche, y gracias a un telescopio se pueden ver los cráteres de la Luna.

Calidez patagónica
La Patagonia argentina es un destino elegido por millones de viajeros de todo el mundo, en busca de los imponentes paisajes de lago y montaña, y la calma de los pueblos y su gente. En un hermoso valle, rodeada de montañas de 2.000 metros, se esconde Esquel, una ciudad de casi 100 años, fuente inagotable de atractivos turísticos culturales y al aire libre. A 45 kilómetros está el Parque Nacional Los Alerces, puerta de entrada a los catorce lagos, media docena de ríos y numerosos arroyos y lagunas que forman la cuenca del río Futaleufú. De noche, sorprende la magia del lugar, con el silencio de la inmensidad, casi intimidante. Desde La chacra Los Alamos, llevan a recorrerla a caballo, bajo la luz de la luna. De día, se puede disfrutar de las vistas al Cerro Nahuel Pan y al Cerro Esquel. La excursión más importante en este Parque es la salida por el lago al Alerzal Milenario.
Es difícil poner palabras a la maravillosa experiencia de conocer los glaciares. Cualquiera sea la forma elegida para hacerlo, su magnificencia se disfruta a través de los cinco sentidos: esa inmensidad de hielo está viva y acceder a ellos, resulta más sencillo de lo que parece. El primer paso es llegar hasta la ciudad de El Calafate, en Santa Cruz, un destino impactante en cualquier momento del año. Y luego elegir alguna de las excursiones que empiezan en el Parque Nacional Los Glaciares (existe un servicio de “transfers” que pasa a buscar a los turistas por todos los alojamientos). La empresa Fernández Campbell organiza navegaciones que incluyen los glaciares Upsala, Onelli y Spegazzini. También está la posibilidad de caminar sobre el glaciar Perito Moreno en el minitrekking de Hielo y Aventura (es fundamental llevar zapatillas o botas apropiadas y ropa cómoda, abrigada e impermeable). Un programa interesante para la familia es la visita a El Galpón, una estancia tradicional en la que ofrecen demostraciones de esquila y arreo de ovejas, con posterior cena tradicional y show folclórico; o las salidas de pesca por los lagos Roca, Argentino, Viedma o Rico con el equipo de Calafate Fishing. Hay alojamientos para todos, desde el clásico albergue, como el Lago Argentino; hasta hoteles cuatro estrellas, como la Posada Los Alamos. Una de las líneas aéreas que vuelan es LADE, sus tarifas tienen un 20% de descuento para estudiantes, jubilados y residentes y además, ofrecen planes familiares con descuentos.

En el norte
Hay ciertos lugares del Noroeste Argentino, dotados de un microclima y bañados por distintos cursos de agua que invitan al rélax. Tal es el caso de San Lorenzo, a 15 minutos de Salta Capital, y Tafí del Valle y Villa Nogués, cerca de San Miguel de Tucumán. Sus ríos y embalses, senderos entre abundante vegetación y cerros, son ideales para las actividades al aire libre, como cabalgatas, trekkings y pesca.

Pura aventura
¿Alguna vez pensó que podría bucear en altura? En Las Leñas, Mendoza, en dos lagunas de Alta Montaña, es posible explorar el mundo submarino, y no hace falta ser un experto. En la Niña Encantada, un pequeño ojo de agua cristalina y abundante vegetación, entre las rocas, se pueden observar truchas y peces de colores. Y la Laguna de Valle Hermoso, en un entorno natural único, es perfecta para que los buzos con más experiencia, exploren las formaciones cavernarias bajo el agua. Pero hay más aventura, el paseo Lodge de Alta Montaña, es perfecto para quienes quieren perderse en la montaña, sin abandonar el confort. Son cuatro días a caballo entre nieves eternas, senderos, cuevas y ríos, en el más absoluto lujo: llevan carpa restorán, duchas con agua caliente y luz eléctrica. Pero si se prefiere actividad de día y una cama de noche, pueden contratar el paquete de Multiaventura (Nuestra Tierra), con alojamiento en el Club Hotel Hualum. Incluye salidas de mountain bike, trekking, rappel, tirolesa, escalada y rafting.
Cabalgar de día y dormir a un paso de las estrellas, es una experiencia única para llegar al corazón de la Cordillera en San Martín de los Andes. Active Argentina ofrece un paquete de cuatro días, que recorre bosques, siempre custodiados por el Volcán Lanín y rodeados de lagos y ríos cordilleranos. De noche, campamento en la montaña, previo fogón, charlas y asado. El programa recorre la Estancia San Pedro, un lugar exclusivo entre los ríos Currhue y Chimehuín, y en partes dentro del Parque Nacional Lanín. No es raro encontrar en el camino ciervos y jabalíes salvajes. De despedida hay rafting en el Río Aluminé, uno de los mejores ríos de aguas blancas para esta actividad, gracias al increíble desnivel y el volumen de agua.
Parece insólito que el paisaje del Delta, con toda su paleta de colores, esté tan cerca de la Capital Federal. Verdes, marrones, amarillos, se mezclan con la quietud del aire en La Casa La Real, un antiguo y robusto galpón de 200 m, convertido en vivienda, queda en la confluencia del Río Carapachay y el Arroyo Gallo Fiambre, a quince minutos de lancha desde la Estación Tigre. Del establecimiento, organizan trekkings para recorrer la isla y descubrir cómo viven los isleños, y visitar la antigua fábrica de Sidra Real. En los safaris fotográficos, los aficionados a las cámaras y lentes pueden perderse entre la naturaleza. No hace falta saber mucho: el guía es fotógrafo profesional y los asesora en la salida. Navegaciones en lancha, buena atención y exquisitos platos completan el menú.

Entre las sierras
En el centro del país, lo mejor es descubrir el corazón de las sierras a caballo o caminando, para entrar en contacto directo con la naturaleza. Trekkings por senderos prehistóricos o los filos de inmensas paredes de piedra roja sedimentaria gastada durante años, en los Terrones de la Quebrada de la Luna, regalan unas increíbles vistas difíciles de encontrar en otro lugar. Se puede hacer base en la Estancia Dos Lunas, que invita a disfrutar del campo, los cerros y la tranquilidad en el Alto Ongamira, a 120 km de Córdoba capital. Allí, las opciones no se agotan: desde cabalgatas de un par de horas, hasta de varios días, entre las sierras. Cerca de Dos Lunas, pueden buscar el viento en Cuchi Corral y animarse a un vuelo en parapente, o elegir algo cultural y visitar el Convento Jesuita de Santa Catalina. Mar o montaña, aventura o descanso, tranquilidad y buena gastronomía. Los paisajes de la Argentina regalan vacaciones a medida para todos los gustos.

 

 


El delta

 


Las Grutas