| Caminar
y admirar infinidad de plantas de todo el mundo y degustar
un sabroso plato armado con variedades de la huerta
es la propuesta de La Plantación. Un lugar que
también comparte habitat con un espacio dedicado
al arte y un paseo de compras. Este espacio tan sui
generis se llama así en honor a las legendarias
plantaciones “habitaciones” caribeñas
de los siglos XVIII o XIX. Abrió hace cinco años
comandada por Pinky de Henen. “La idea fue crear
un punto de reunión y convivencia de distintas
actividades e intereses y, con el paso del tiempo, este
idílico rincón acentuó su perfil
cultural sin descuidar su costado gourmet y verde”,
apunta la dueña. El jardín está
cuidado por la paisajista Cecilia Deane, hija de una
de las diseñadoras más importantes del
país, y ella misma le cuenta a los visitantes
los secretos del cultivo y uso de las plantas para lograr
un mejor impacto en sus jardines. “En este espacio
verde ensayamos por primera vez la adaptación
de plantas que vienen de otras regiones del mundo y
les mostramos cómo se desarrollan. Hay árboles
muy importantes –entre ellos, dos magníficos
robles que protegen a la hora de la comida–, una
gran variedad de flores, helechos y hasta una huerta
de verduras y hortalizas.” Justamente la huerta
es el leit motiv del café-restó Ti Bo,
comandado por Germán Uequete y Angela Alvez,
donde se pueden degustar tortas, sandwiches, tartas
y empanadas caseras y también tentadoras ensaladas
verdes y platos hechos en el momento con productos recién
cosechadas de la huerta. Tomar un café bajo los
grandes robles mirando a la huerta es un placer para
compartir.
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