Recetas
únicas creadas por un joven chef que rescata
sabores de varias regiones y, fusionándolos,
logra delicias para paladares exigentes.
Javier
Harari (34) fue uno de los precursores en el polo
gastronómico de Palermo Hollywood. El joven
cocinero y empresario empezó a dar qué
hablar cuando, con apenas 24 años, se puso
al frente de las hornallas del mítico restaurante
afro Mombasa. Movido por el deseo de ampliar su
horizonte culinario, decidió viajar por
el mundo y se radicó dos años en
Dinamarca. A su regreso inauguró el bistró
Barolo. “Tomo los productos característicos
de la región y les doy una vuelta de tuerca
a la tradición mediterránea, aprovechando
la estacionalidad. En la nueva propuesta buscamos
ofrecer más flexibilidad en las guarniciones,
que varían según el día y
permiten un juego para compartir entre los comensales”,
explica Harari, que también dio vida a
Ravello, “un restaurante en el que predominan
las pastas ‘fatto in casa’ y la infaltable
parrilla”, según define. Para renovar
las fachadas de ambos lugares –que ‘cumplen
años’ en marzo-, recurrió
al asesoramiento del diseñador Ricardo
Plant. En este menú combina las últimas
tendencias con un postre divertido y original,
ideal para los más chiquitos. Son propuestas
frescas y fáciles de realizar así
que no hay lugar para las excusas: ¡manos
a la obra!
QUESOS
FUNDIDOS
La idea es elegir variedades con características
diferentes: dos de vaca, uno de oveja y otro
de cabra en porciones de unos 30 g. cada uno.
Lusignan natural (cabra), con dulce de cayote,
es reemplazable por el famoso quesillo de
Santiago del Estero. Brie (vacuno) o en su
defecto, mantecoso, con hojas de rúcula
rociada con aceite de oliva. Machengo (oveja),
acompañado con tomates secos y Reggianito
o sardo (vacuno), marinado en whisky y aceite
de maíz.
HOJALDRE
DE SALMON
Cada porción lleva 120 g. de hojaldre,
que se corta en tres cuadrados y se dora
en una placa limpia y sin pincelar. Corte
el salmón rosado o el que tenga a
mano - en láminas de 1,5 cm (tres
por porción)- y dórelo. Saltee
las verduras por separado: puerros, zucchinis
o ajíes (lo importante es que no
sean vegetales muy duros). Para la salsa,
rehogue una cucharada de cebolla picada,
agregue un pocillo de vino y reduzca hasta
que se evapore el alcohol; vierta media
taza de crema y en el primer hervor incorpore
una pizca de azafrán. Cocine diez
minutos y agregue perejil o ciboulette picado.
Al armar el plato, coloque unas verduras
en la base para evitar que el hojaldre se
deslice por el plato. Luego alterne capas
de hojaldre, verduras, salsa y pescado.
Salsee y espolvoree con perejil picado.
Fotos: Romeo-Guzmán.
Barolo Bistró, en Bonpland y Gorriti, Palermo, Capital
Federal
Con panqueques:
tenga siempre a mano panqueques porque se pueden rellenar con
ricota y espinaca o choclo, jamón y salsa blanca espesa.
Otra opción: córtelos en tiras finas (como si
fueran fideos) y mézclelos con salsa blanca, pollo y
jamón. Agregue queso rallado.
BONETE
DE COLORES
Este postre es un poco más complicado.
El primer paso es realizar un bonete con papel manteca y bañarlo
en chocolate templado dos veces. Luego enfríe en la heladera
y resérvelo. El relleno es de mousse de dulce de leche
helada. Mezcle 150 g. de dulce de leche repostero con 80 cc.
de crema. Bata dos yemas con una cucharada de azúcar
hasta lograr una consistencia bien espumosa e incorpore a la
preparación. Agregue una clara batida a nieve y por último,
2 g. de gelatina prehidratada. (Las proporciones alcanzan para
rellenar cinco bonetes, aproximadamente). Antes de armar el
postre retire el papel. Puede decorar con lentejas de chocolate
de diferentes colores. .