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Algunos
eligen hacerlo por gusto. Otros, en cambio, por necesidad.
Sí, por necesidad. No son muchas las mujeres
que puedan resistir el instante en el que ahí,
frente al espejo, descubren esa primera cana. Insolente,
ella se yergue desafiante, como una señal insoslayable
del paso del tiempo. Pareciera estar saliendo desde
el fondo mismo del cuero cabelludo para preguntar:
¿vas a hacer algo al respecto? ¡No! Arrancarla
no, que la sabiduría popular asegura que por
cada una que se corta crecen 7. Siempre se puede recurrir
a algún producto que nos ayude a ‘tapar’
el problemita. Aunque claro, el consumo de este tipo
de productos no es excluyente de las (y los) que tienen
canas. Cada vez son más –y más
jóvenes– los que recurren a la tintura,
las coloraciones temporales y los distintos efectos
de color para estar a tono con ‘el último’
grito de la moda.
Una investigación realizada por Sedal indica
que en América latina el 68% de las mujeres
de entre 16 y 65 años han usado ocasionalmente
algún tipo de coloración. En la actualidad
el 59% de las mujeres argentinas se tiñe el
pelo. “En la década del ’90 se
produjo un cambio de hábitos fuerte. Antes,
el concepto de color tenía que ver con teñir
las canas y las mujeres comenzaban a consumir coloraciones
hiperoxidativas (tinturas) a los 35 años. Hoy
está relacionado con la moda y es común
ver chicas de 17 ó 18 años con grandes
efectos de color”, reflexiona Luis Spagnolo,
director del Studio Técnico de Wella. Y agrega:
“La gran novedad de los últimos tiempos
es que ahora el color va acompañado por el
diseño de corte. Se complementan. Ninguno está
concluido sin el otro”.
Como sucede con todos los aspectos del maravilloso
mundo de la moda, en el rubro coloración las
tendencias también van cambiando. “Esta
temporada tiene mucho que ver con la onda vintage,
la apariencia de algo viejo en productos que son nuevos
–sostiene Ulises Stegmayer, uno de los directores
creativos de L’Oreal Professionel–. Los
marrones son la vedette. Hay fríos y cálidos.
Los primeros con un toque de ceniza y los otros con
dorados o cobrizos. Obviamente, para las argentinas
siempre existen los rubios, que ahora se usan más
neutros, sin tanta estridencia. Nosotros nos manejamos
con bloques de colores para enmarcar la cara, resaltar
los ojos. Son trabajos de diseño, muy diferente
de las mechas tradicionales que se hacen con la gorra.
Y esta combinación de colores tiene que ser
estética, con una diferencia muy sutil entre
tonos, sin grandes contrastes”. La clave pasa
por realzar el color natural de cada persona.
Además de las tinturas tradicionales o permanentes
se usan las que se conocen como ‘tono sobre
tono’: no contienen amoníaco y se van
paulatinamente con los lavados por lo que no hay que
estar pendientes del crecimiento del pelo para correr
a retocar el color. Estos productos no aclaran el
cabello (a diferencia de las tinturas tradicionales,
que pueden aclarar entre dos y tres tonos) y tampoco
se pueden aplicar en cabelleras con más del
50% de canas. En lo que a efectos de color refiere,
las iluminaciones lideran la lista de los más
pedidos. Con gran sutileza, producen un cambio sustancial
en el marco de la cara y dan un aspecto muy natural.
Pero no se trata únicamente de lucir diferente.
Las fórmulas de los productos de coloración
han cambiado considerablemente durante los últimos
años y hoy cumplen la doble función
de teñir y proteger el pelo. Con componentes
como extracto de almendras, miel, Keratina, aceite
de Melissa, jojoba, frutos rojos, vitamina E o filtro
solar y kits, que se completan con tratamientos pre
y post aplicación, otorgan más brillo
y no dañan las fibras capilares. Y además
hay nuevas líneas de champúes, acondicionadores
y cremas de tratamiento especialmente diseñadas
para las cabelleras de diferentes tonalidades. “Percibimos
una preferencia de las mujeres a realzar el color
de su propio pelo. Por eso es que estas líneas
están pensadas tanto para cabellos teñidos
como naturales”, dice Federico Rubinstein, gerente
de Sedal en Argentina.
Claro que la tintura ya no es tema excluyente de mujeres.
A más de una le habrá tocado compartir
la pileta de la peluquería con un caballero
que se somete con paciencia al proceso de coloración.
¿Ellos qué prefieren? “Depende
del caso y del concepto de identificación de
cada uno. Probablemente lo más visto sean las
mechas más claras. Aunque también está
el hombre mayor que cubre sus canas con tonalizantes
o tinturas y los que recurren al efecto de ‘oscuritos’,
para disimular la cantidad de canas”, concluye
Spagnolo.

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Roberto
Pettinato es un fiel exponente de la generación
masculina del siglo XXI: una buena imagen empieza
por la cabeza. ¿Acaso sus cambios de color
suben el rating?, sólo lo sabe Ibope ... |
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