Tendencia
¡Preparadas, listas, ya!
La competencia recién empieza
 
 
 
Como consecuencia de un fenómeno cultural, el hombre siempre realizó más actividad física que las mujeres. Pero, en los últimos tiempos, la tendencia se revirtió: la mujer se incorpora cada vez más a las diferentes disciplinas: compite en carreras de calle y aventura y elige el deporte para combatir el estrés.

Quizá sea por el fútbol, el momento compartido con amigos, el infaltable y tradicional “tercer tiempo”. Quizá sea por el golf, por el tenis o por el running… Sea por la razón (o, si se quiere, disciplina) que fuere, lo cierto es que la batalla de los sexos también se disputa en la práctica de deportes. Y, en esta pulseada, la estadística indica que los hombres (61,5%) realizan mucha más actividad física en forma asidua que las mujeres (43,8%), según una encuesta basada en 3.051 entrevistas, que realizó la Secretaría de Medios de la Presidencia de la Nación para su informe anual sobre consumos sociales.
“La diferencia es cultural, el hombre siempre encontró en el deporte una manera de disfrutar. Se lo inculcaron desde que era chico, en el colegio, en sus casas…”, explica Sebastián Tagle, creador del Club de Corredores. Y los números coinciden con la visión de este especialista. El estudio señala que el 52,5 % de los argentinos practica asiduamente alguna actividad física. Discriminados por edades, el 70,7% de los adolescentes –de entre 12 y 17 años– practica deportes, mientras que entre los jóvenes de 18 a 34, el 55% realiza ejercicios con cierta periodicidad. Por su parte, 4 de cada10 mayores de 50 años hace actividad física.
Para empezar a desmenuzar las razones de esta realidad, los especialistas sostienen que, en principio, ambos sexos se diferencian en cuanto a los motivos que los atraen a la práctica del deporte. “El hombre encuentra sus ansias competitivas. La mujer, en cambio, lo hace para sentirse bien, estar en forma y como calidad de vida”, destaca Tagle, para quien existe “una gran diferencia desde la infancia”. En ese sentido, el hombre empieza a practicar deporte desde su niñez, hecho que no se repite en la mayoría de las mujeres. “Es difícil encontrar mujeres que practiquen deportes antes de los 12 años. Esto hace que, cuando crecen, no tengan técnica para hacer bien un deporte. La participación de la mujer en el deporte debería estar promovida en su casa y en el colegio”, recomienda Tagle.

La avanzada femenina
La mujer gana espacio en ámbitos de poder político (existen notorios ejemplos tanto nacionales como internacionales), empresario y hasta universitarios (la flamante decana de la Universidad de Córdoba y la recientemente elegida rectora de la emblemática Universidad de Harvard son mujeres), y el deporte no se queda afuera de esta tendencia. Si bien hasta ahora los números son contundentes en favor de los hombres, el vínculo de la mujer con las diferentes disciplinas muestra un constante ascenso. Esto, por ejemplo, se evidencia en las inscripciones a las carreras de calle o de aventura, que abundan por estos días en Capital Federal y Gran Buenos Aires.
“La tendencia está cambiando, ya que los índices de participación de la mujer crecieron en forma increíble”, subraya Diana Schenone, gerente de Relaciones Públicas de Nike. Y agrega: “Antes, había una distancia muy grande del hombre a la mujer. Pero, ahora, esa brecha se achicó bastante”, agrega la ejecutiva. Para sostener esta afirmación, valen las estadísticas: hace tres años, había sólo un 5 % de mujeres en las carreras, mientras que en estos momentos aumentó al 33 %.
Resulta paradójico, pero cuanto menor es el tiempo que cuentan para disfrutar, más deporte practican. ¿A qué se debe? Según explican los entrenadores de gimnasios y competencias, la mujer trabaja a la par del hombre y por eso de noche necesita realizar alguna actividad para despejarse y sociabilizar. “En los gimnasios y entrenamientos, las mujeres tienen un lugar donde descargar el estrés del día y establecer relaciones sociales, hacerse de amigas. Es un fenómeno humano”, sostiene Schenone. Esto también lo analiza Tagle, para quien la mujer se vincula con el deporte después de los 35 años. “Es como si lo descubrieran a esa edad”, señala. Es que la maternidad y la organización del hogar es influyente en el tema. Y por eso, hoy no llama la atención observar a mujeres que, ya madres ocupadas o encargadas de las tareas domésticas, se “enganchan” con el deporte a través de su presencia en los gimnasios o de la participación en carreras.

¿El deporte es machista?
La duda podría plantearse a partir de que el hombre se encuentra inmerso en el mundo del deporte, tanto en la práctica como cuando es espectador. “Vive el deporte”, subraya Tagle. Y complementa: “La mujer no, sólo disfruta el momento cuando lo está practicando y de haber participado. Creo que la gran diferencia en el vínculo con el deporte está en cómo lo vive cada uno”, subraya.
Para José Ossemani, licenciado kinesiólogo fisiatra, se trata de un tema histórico-sociocultural. “No lo veo desde ninguna otra óptica. Desde tiempos inmemoriales, el hombre salió a luchar y a ganar territorio, y la mujer se encargó de la alimentación y la salud de los hijos. El deporte, más allá de lo lúdico, es la sublimación de la lucha”, destaca. El especialista opina que “no existen ‘diferencias físicas’ que le impidan a la mujer el desarrollo de actividades deportivas, nada que no se pueda suplir con los métodos modernos del entrenamiento. En la actualidad, muchas practican deportes extremos al mismo nivel que los hombres, y los gimnasios están poblados del género femenino. La participación de la mujer en el deporte va de la mano de su participación en la sociedad”, sentencia.
Otra visión médica la aporta el español Bernardo Marín, para quien “las deportistas estuvieron mucho tiempo relegadas por el machismo del hombre, pero son tan capaces de practicar deporte como ellos, aunque se les plantean algunos inconvenientes debido a sus diferentes condiciones fisiológicas y anatómicas”. A su juicio, “hay que seguir investigando en los aspectos fisiopatológicos del deporte femenino y en enfermedades como la anorexia atlética, los trastornos de la menstruación y la osteoporosis, además de las dificultades relacionadas con la adaptación cardiocirculatoria, la composición corporal y los índices hormonales”.
¿Por qué el hombre es más afecto al deporte que la mujer? ¿Será por el famoso tema de la masculinización? Según Marín, “aunque ellas no suelen reconocerlo, existen evidencias de que la práctica deportiva aumenta los niveles de testosterona salival y otros andrógenos, sobre todo en disciplinas duras como el atletismo. La influencia de esta composición hormonal en la apariencia física de las mujeres es un tema controvertido, aunque ser una buena deportista no es incompatible con tener una buena presencia. No olvidemos que el deporte de alta competición también es imagen y espectáculo”.
El mercado de la indumentaria también avanza y se expande. Para ellas, las marcas fabrican calzados con mayores prestaciones sobre la amortiguación. La tendencia impone que la ropa deportiva también se utiliza para salir. Esto también seduce y capta al segmento femenino. Es una consumidora importante. El negocio tampoco se queda al margen de una nueva versión de la batalla de los sexos…

En la cocina también la
brecha se achica

Los hombres son también mayoría cuando se habla de la profesión de chef. Aunque aquí también se observa la misma realidad que en el deporte: la brecha se achica. Por ejemplo, en los cursos que organiza el Colegio de Cocineros Gato Dumas se inscriben unas 2.500 personas al año, de las cuales un 60 % son hombres y un 40 %, mujeres. “Antes, la proporción era mayor, de un 80 a un 20 %…”, señala Federica Consentina, responsable del área Comercial. ¿Por qué? “Es un tema de sacrificio. Implica muchas horas en un ambiente que generalmente es inhóspito, con calor, temperaturas altas y demasiadas presiones”, detalla.
Sin embargo, hay otras áreas no tan sacrificadas como la cocina de un restaurante. Cocineros en empresas, eventos y la especialistas en pastelería viven una realidad más relajada. “Antes eran mucho más hombres, pero ahora se están equiparando. Las mujeres se están insertando desde otras áreas", asegura Cosentina.