En nuestro país, según el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, se producen 109 infartos por día, casi 5 por hora. De los 40.000 episodios que ocurren al año, sólo 12.000 reciben tratamiento apropiado en las primeras horas. Las cifras alarman.
En un trabajo que realizó la Clínica y Maternidad Suizo Argentina –y que fue presentado en el último congreso de Cardiología– se constató que, en aquellos pacientes que ingresan al centro asistencial dentro de las seis horas posteriores a la presentación de los síntomas, la chance de sobrevida es del 95%.
“En realidad, la atención a tiempo, con el sólo hecho de la internación precoz, es el elemento clave que reduce las complicaciones fatales y no fatales. Dicha internación disminuye las complicaciones hasta en un 30% y el músculo no se deteriora tanto”, asegura Juan Medrano, Jefe de Cardiología de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.
Pero ¿cuáles son los síntomas? El cuerpo habla y hay que aprender a escucharlo. Los cardiólogos explican que, generalmente, el inicio de un ataque cardíaco se manifiesta con un dolor intenso en el pecho. El dolor puede extenderse al brazo, a la mandíbula, al hombro, a la espalda o al cuello. Otros posibles síntomas son la falta de aliento, la confusión, el mareo, el desvanecimiento, la sudoración o las náuseas de origen desconocido.
“Es habitual que, cuando sienten dolor en el pecho –el síntoma característico del infarto–, los pacientes lo dejen pasar o crean que es algo menor”, explica el Dr. Juan Medrano.
Las causas de la insuficiencia cardíaca son varias y pueden ser ocasionadas por diversas razones. La Fundación Cardiológica Argentina menciona que algunas de ellas pueden ser las enfermedades coronarias (angina inestable o infarto de miocardio), hipertensión arterial o enfermedad en las válvulas cardíacas. El paciente también puede padecer miocardiopatías, que son problemas por enfermedad propia del músculo cardíaco, cardiopatías congénitas, la enfermedad del Mal de Chagas, obesidad y afecciones en la tiroides.
Corazón joven
En las últimas semanas, las anomalías cardíacas tomaron relevancia pública a raíz de la muerte súbita del novio de la modelo Liz Solari, un joven de 28 años. Los especialistas son cuidadosos al hablar sobre este tema y explican que hay que diferenciar las edades. Las estadísticas demuestran que las enfermedades coronarias suelen ser más frecuentes en pacientes que superan los 40 años.
“El 80% de las muertes súbitas son de origen cardíaco. En mayores de 35 años, la causa de la muerte es la enfermedad coronaria. Y en los menores de 35, las causas pueden ser otras”, asegura Soraya Kerbage, jefa del Programa de Educación para la Prevención y Rehabilitación Cardiovascular de la Fundación Favaloro.
Los jóvenes pueden padecer muerte súbita por enfermedades del músculo cardíaco, por problemas congénitos de nacimiento y hereditarios, o por causas virales. “El uso de psicofármacos y determinados estimulantes o drogas también pueden causar ciertas anomalías cardíacas”, aclara Ricardo Iglesias, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina.
La muerte súbita por problemas cardíacos es frecuente en los deportistas jóvenes a los que la enfermedad no se les detectó a tiempo. Por este motivo, se aconseja a las personas con antecedentes cardiovasculares que consulten al médico. “Si en la familia hay antecedentes, todos los miembros de ella deben controlarse y comenzar a modificar pequeños comportamientos de la conducta”, advierte Medrano.
El corazón y la mujer
A diferencia del varón, la mortalidad cardiovascular de la mujer se encuentra en aumento y suele ser más alta que en los hombres. “En un principio, se creía que las mujeres tenía menos riegos, pero, en los últimos años, se demostró que el riesgo es igual o mayor”, ahonda Kerbage.
Los especialistas coinciden en que las causas son varias y radican, por ejemplo, en que las mujeres son más fumadoras que los hombres, realizan menos actividad física o acuden a la consulta más tarde. “Las mujeres tienen menos percepción del dolor y los infartos son más complicados porque tienen vasos más pequeños. Otro de los problemas es el alto índice de depresión que sufren ellas. Esto es un factor importante de riesgo”, agrega Kerbage. Por su parte, Medrano comenta que las mujeres son un grupo de riesgo especial. “En el Simposio de Cardiología de 2008, se observó que la mujer reviste de características diferentes cuando deja la menopausia”.
En las últimas décadas, el cambio en las condiciones psico-biológicas hizo que las mujeres padecieran más enfermedades cardíacas que antes. Hay tres causas fundamentales: el estrés (debido a que la mujer ingresó al ámbito laboral, lo que le implicó una segunda responsabilidad con múltiples tareas), el uso de anticonceptivos orales y el tabaquismo (en la actualidad, más frecuente en ellas que en ellos).
¿El corazón femenino es más débil que el del hombre? Existen ciertas publicaciones que demuestran que mujeres con similar o menor cantidad de miocardio comprometido, en el transcurso de un infarto evolucionan peor que hombres con mayor compromiso. Además, por diferentes razones, el pronóstico y evolución de las mujeres sometidas a angioplastia o cirugía cardíaca también es peor.
Otra contra para las descendientes de Eva: las manifestaciones de síntomas son más solapadas. En el caso de un infarto agudo de miocardio, el dolor típico es opresivo, se manifiesta detrás del esternón, en la raíz del cuello y produce sudoración y malestar general. En el caso de la mujer, el dolor es distinto, más difuso: punzante, con ardores, aparece en el reposo –aunque está relacionado con el esfuerzo–, y suele confundirse con cuestiones digestivas, fatiga o angustia.
Prevención y tratamientos
Para prevenir o mitigar los efectos de un infarto, hay ciertas consideraciones que se deben atender. ¿Ejemplos? Realizar actividad física, comer en forma adecuada con una dieta hiposódica e hipograsa, controlar el peso y no fumar.
Por su parte, Iglesias comenta que los médicos deben controlar si sus pacientes se encuentran dentro del grupo de riesgo, y advierte que las personas deben conocer sus números: “Cada persona debe saber cuánto tiene de presión, cómo es su colesterol, qué valores de glucemia tiene, y evitar que su cintura abdominal supere los 80 centímetros (en la mujer) y los 103 (en el hombre)”.
Si no hay antecedentes familiares, Kerbage recomienda que los varones comiencen con los estudios cardiológicos después de los 45 años, y las mujeres, pasada la barrera de los 55. “Aconsejamos un chequeo cardiovascular cada dos años. Pero el chequeo debe hacerse antes si hay antecedentes familiares, si se practican deportes de alta intensidad o si existen otros factores de riesgo”, explica.
Entre los estudios y tratamientos cardiológicos, se encuentran el ecocardiograma, el electrocardiograma –donde se determina el estado de las arterias y se monitorea el ritmo cardíaco–, la ergonometría o prueba de fuerza –que se utiliza, principalmente, para diagnosticar la angina de pecho y para valorar la respuesta del corazón ante el ejercicio–, y el holter –que permite la monitorización del ritmo cardíaco a lo largo de un día completo–. También existen técnicas más invasivas: la angioplastia –un procedimiento para abrir vasos sanguíneos del corazón, llamados arterias coronarias–, el cateterismo, y, por último, la intervención quirúrgica.
Para el tratamiento de las personas que sufren anomalías en el corazón, hay una serie de remedios que optimizan el pronóstico, los síntomas y alargan la expectativa de vida. Aunque Medrano aclara que los cardíacos pasan por varias etapas dentro del tratamiento. “Yo les digo a mis pacientes que la enfermedad cardíaca es como el boxeo. No se gana en un solo round. El tratamiento varía y los médicos vamos viendo qué es lo que requiere cada persona”, concluye.
¿Cómo está la salud de su corazón?
La Asociación Americana del Corazón difundió siete consejos para cuidar el corazón:
1- No fumar o haber dejado hace más de un año.
2- Tener un índice de masa corporal (IMC) menor a 25 (el IMC se obtiene dividiendo el peso por el cuadrado de la altura).
3- Hacer, por lo menos, 150 minutos de ejercicio moderado o 75 minutos
de ejercicio intenso por semana.
4- Tener la presión arterial debajo de 12/8.
5- Mantener el nivel de glucosa en menos de 100.
6- Mantener el colesterol total en menos de 200.
7- Planificar una dieta equilibrada.
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