Millones de dólares en su factoría, otros tantos millones en recaudación alrededor del planeta tierra, espectaculares e innovadores efectos especiales, importantes premios y esperadas nominaciones, excelentes críticas y hasta reacciones y declaraciones lanzadas desde algunos grupos políticos, sociales y religiosos en diferentes países… Avatar, la película dirigida por James Cameron, es un verdadero fenómeno cinematográfico, se lo mire por donde se lo mire.
“Esta es la película más desafiante que he hecho en mi vida. He soñado con crear un film como este, que se desarrolle en otro mundo de grandes peligros y belleza, desde que era un niño y leía literatura de ciencia ficción y tiras cómicas a granel, dibujando criaturas y extraterrestres detrás de mi libro de matemática. Finalmente llegó mi oportunidad”, comenta el mismísimo Cameron. Y esta no es una declaración más si tenemos en cuenta la larga lista de títulos taquilleros que tiene en su haber: Titanic, Terminator, Aliens y Mentiras verdaderas, entre otros.
Alienígenas y nueva tecnología
Ambientada en el año 2154, la historia se desarrolla en Pandora, una luna del planeta Polifemo habitada por una raza humanoide llamada Na’vi, con la que los humanos se encuentran en conflicto por un mineral que supondría la solución a los problemas energéticos de la Tierra. Jake Sully, un ex infante de marina parapléjico, es seleccionado para participar en el programa Avatar, un proyecto que transporta la mente de los científicos a unos cuerpos artificiales de Na’vi con el objetivo de hacer más sencilla la comunicación con los nativos. A pesar del fin científico del proyecto, el coronel Quaritch, quien dirige la defensa de la base humana en Pandora, convence a Jake para que le proporcione información sobre los nativos en caso de que fuera necesario recurrir a la fuerza para que se marchen. En un principio, Jake cumple profesionalmente su misión, pero se enamora de una de las nativas, Neytiri, y se da cuenta de que estos jamás renunciarán a su tierra, lo que hace inevitable un conflicto armado. Él deberá decidir de qué lado está.
“Quería crear un tipo de aventura familiar en un ambiente desconocido, al poner a prueba la clásica historia de un recién llegado a una tierra y una cultura ajenas en un planeta extraño. La historia es, por diseño, clásica en cuanto a sus vastos convencionalismos, pero tiene muchos giros inesperados para el público”, explica Cameron.
Hace 15 años, cuando el ganador del Oscar por Titanic concebía Avatar por primera vez, las herramientas para plasmar su visión todavía no existían. Ahora, después de cuatro años de producción, puede decirse que esta película posee una nueva generación de efectos especiales y brinda una de experiencia cinematográfica totalmente envolvente y desconocida, con una innovadora tecnología inventada específicamente para llevar a cabo esta producción. Para lograrlo, el equipo de Cameron desarrolló un nuevo sistema denominado “captura de actuación facial basada en imágenes”. Para ello, los actores (que interpretaban a los personajes generados por computadora) usaron un casco especial, no muy diferente al de un jugador de fútbol americano, al que le montaron una cámara diminuta. El aparato apuntaba hacia los rostros de los actores y la cámara grababa expresiones faciales y movimientos musculares a un grado nunca antes visto y con una precisión superior. Todavía más importante, la cámara también grababa el movimiento ocular, algo jamás realizado previamente. Este sistema montable en la cabeza fue el que permitió capturar una claridad y precisión sin precedentes en las actuaciones faciales de los actores.
Otra innovación creada especialmente fue la “cámara virtual”, que le permitió a Cameron filmar escenas dentro del mundo generado por computadora, como si estuviera haciéndolo en un estudio de Hollywood. A través de esta cámara virtual, el director no veía a Sigourney Weaver, sino que podía ver a su gigante avatar azul, con cola e inmensos ojos dorados. “Los actores me preguntan si estamos intentando reemplazarlos. Todo lo contrario, estamos intentando darles poder, darles nuevos métodos de expresión y de crear personajes sin limitaciones. Lo que estamos intentando reemplazar son las cinco horas en la silla de maquillaje, que es como solían crear extraterrestres, hombres lobo, brujas y demonios. Ahora pueden ser quienes quieran o lo que quieran, a cualquier edad, incluso cambiar de sexo, y sin el tiempo e incomodidad de un maquillaje complejo”, asegura Cameron.
Leonardo D'Espósito, editor de cine del diario Crítica, redactor de la revista El Amante y especialista en animación, comenta: “Cameron puso en escena un esfuerzo tecnológico impresionante. El mismo esfuerzo tecnológico –a escala– que el Sistema Solar puso en escena para crear la Tierra. Después de todo, el director crea un mundo completo y nos permite recorrerlo siguiendo a su héroe, comprenderlo e incluso amarlo”.
Taquilla, premios y críticas
El presupuesto oficial de la película fue de 237 millones de dólares, aunque existen otras fuentes que elevan esa cifra a 310 millones. Para el marketing y la publicidad del filme se destinaron otros 150 millones.
Lo cierto es que Avatar –estrenada el 18 de diciembre de 2009 en Estados Unidos y gran parte de Europa–, no se tomó mucho tiempo para recuperar dicha inversión. El día que llegó a las salas, se alzó con una recaudación aproximada de 27 millones y, después de su primer fin de semana en cartel, esa cifra aumentó hasta 241 millones. A tan sólo tres semanas de su estreno, se convirtió en la película que más rápido alcanzó los 1000 millones de dólares en recaudación. El filme más taquillero de la historia del cine hasta este momento ya sobrepasó la barrera de los 2000 millones en todo el mundo.
“El filme es impresionante, no le cabe otra palabra. Uno no puede mantenerse ajeno. Los actores están muy bien, no sólo en los momentos de “carne y hueso” sino también cuando son avatares. Logra que uno se meta y pierda la noción de si está viendo lo ‘virtual’ o lo real. Todo el mundo creado por Cameron se vuelve impresionante: sus texturas, sus colores, los movimientos. Visualmente, es una obra maestra que será difícil de igualar. Además, la combinación de los planos, los movimientos, las explosiones, los ataques, son propios de un genio”, asegura Sir Chandler, crítico de cine y creador del sitio www.cinesargentinos.com.
Además de los millones y de las buenas críticas, también cosechó nominaciones y grandes premios. En la última edición de los Globo de Oro, se alzó con las estatuillas a Mejor Película Dramática y Mejor Director. El filme también recibió galardones por parte de la Broadcast Film Critics Association, de la Asociación de críticos online de cine de Nueva York, del Gremio de directores y del Gremio de escritores, ambos de Estados Unidos. También la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión lo candidateó el filme de Cameron a ocho premios BAFTA. Y como si todo esto fuera poco, recibió nueve nominaciones a los premios Oscar (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Fotografía, Mejor Dirección de Arte, Mejor Montaje, Mejor Banda Sonora, Mejor Sonido, Mejor Edición de Sonido y Mejores Efectos Visuales).
A favor, en contra, fanatizados, algo desilusionados o como sea, lo cierto es que nadie puede mantenerse ajeno al “Fenómeno Avatar”. Por eso, el filme también despertó ardientes reacciones de agrupaciones políticas, sociales y religiosas de diferentes lugares del mundo. La organización Comunista de San Petersburgo, por ejemplo, difundió un comunicado en el que exigían una orden de captura contra Cameron, a quien acusaban de haberse apropiado de diversas ideas de la ciencia ficción soviética y afirmaban que la película formaba parte de un plan organizado por la administración del presidente Barack Obama para mejorar la imagen del país en cuestiones medioambientales. Distintos medios de comunicación del Vaticano realizaron un amplio análisis sobre el filme, acusándolo, principalmente, de promover el culto a la naturaleza como sustituto de la religión. Y después de su estreno en China, el gobierno de ese país ordenó retirarlo de la mayoría de sus 4500 salas de cine (tan sólo quedaron 550 salas para exhibirlo) debido a que su trama podría incitar a la revolución y a la violencia.
“Se pueden escribir muchas páginas. Se puede hablar de la relación entre naturaleza y tecnología en el filme, de su compleja visión religiosa, de sus metáforas, de su poesía, de su aspecto lúdico, de sus conexiones con la historia del cine, de su mirada política, de sus actores, de su aliento épico, de las raíces populares de su puesta en escena, de sus secretos. Pero sin dudas, Avatar es la revolución tan anunciada, es esa película que nos obliga a volver al cine y que nos lleva a pensar que todo vuelve a nacer, a re-encarnarse. Es el nuevo avatar del cine, otra vez recomenzado”, concluye, contundente, Leonardo D'Espósito.
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