 |
La vestimenta futurista
Según el manifiesto futurista, la indumentaria debía ser:
Agilizadora, capaz de aumentar la flexibilidad del cuerpo y de facilitar el movimiento.
Dinámica a través de los estampados
y los colores. Simple y cómoda. Alegre
y luminosa. Realizada con telas de colores
e iridiscencias estimulantes.
Volitiva, con estampados y colores imperiosos e impetuosos. Asimétrica, poco duradera, para renovarla incesantemente.
El Futurismo
El futurismo buscaba traspasar la frontera del arte y transformar la vida o inventar un “nuevo mundo”. Este concepto de voluntad transformadora invadió la arquitectura, el arte, la moda y la cocina, deslizándose hacia una novedosa forma de vivir. Es un movimiento de mucha diversidad. |
|
Acercar el arte a los alumnos fue el leitmotiv de este desfile organizado por la Fundación Proa como cierre de la muestra de arte futurista. Los estudiantes de Indumentaria de la UBA diseñaron los prototipos. |
Vestidos que al moverse parecían globos voladores, telas con motivos futuristas tomados de las obras expuestas, géneros iridiscentes, estampas que semejaban tatuajes, diseños muy alocados, maquillajes impactantes y una gran explosión de color. Así fue el show que se exhibió en la Fundación Proa, del barrio de Barracas.
Durante más de tres meses, el museo exhibió la muestra “El universo futurista”. Una exposición histórica que reveló el furor creativo de los seguidores de esta corriente en cada una de las disciplinas que abordaron. Esta aventura de vanguardia la gestó el poeta Filippo Tommaso Marinetti, en 1909. Este movimiento ponía la creatividad al servicio de las novedades de principios del siglo XX. Ignoraban el pasado y acompañaban el surgimiento de los nuevos inventos. Emilio Pettoruti fue uno de los íconos de esta corriente.
Hace tiempo que los museos se preocupan por “desacartonar” el arte, hacerlo más accesible y entendible. Quieren acercarlo a los jóvenes. Por eso, como cierre de la exposición, la Fundación invitó a la cátedra de Diseño de Indumentaria, de Andrea Saltzman (FADU-UBA) a reflexionar sobre la moda futurista. La pro-
puesta era que los alumnos presentaran prototipos creados por ellos, inspirados en este movimiento y en las obras en exhibición. Fue el puntapié inicial para una experiencia educativa que integró el arte y el diseño de indumentaria.
El show fue un éxito y generó la noción de dinamismo espacial de esta corriente. “Los estilos artísticos no sólo hay que estudiarlos, es imprescindible experimentarlos. Por eso, uno de los objetivos de nuestra fundación es organizar este tipo de talleres”, comentó Adriana Rosenberg, directora de la Fundación Proa. |
|
|