Deporte


La hora... de ellas


Por Juan Martínez.


La hora... de ellas
A paso lento, con esfuerzo y venciendo prejuicios, las mujeres se abren camino dentro del arbitraje de fútbol. Cómo es la situación en el mundo y en la Argentina.

La lucha es desigual y extenuante, el contexto es adverso y la realidad demuestra que el ambiente lleva décadas de un arraigado machismo que se resiste a ceder. Sin embargo, la historia avanza en un sentido y, tarde o temprano, los cambios suceden. Son muchas las mujeres que sueñan con vestirse de negro e impartir justicia dentro de la cancha en los partidos más relevantes del deporte más popular del país.

La pionera, el caso emblema que puso el tema en escena, fue la tucumana Florencia Raquel Romano, que, en la década del noventa, sacudió a todo el ambiente con su tenaz insistencia en ser considerada solo por sus capacidades y no relegada por su género. Futbolera desde muy chica, desde temprana edad aprendió que nada le sería fácil: jugaba en el Club Tucumán Central, junto a su hermano y otros varones. No había equipos femeninos y ella quería jugar. Su seudónimo masculino surgió de manera improvisada: “Mi mamá me gritaba: ‘¡Dale, Raquel!’ desde la tribuna. Cuando una señora le preguntó cómo se llamaba su hijo, ella contestó: ‘Roque’. Después, mi papá me hizo un documento falso con ese nombre para que pudiera seguir jugando”, relata Romano, entre risas.

Unos años más tarde, supo de un curso de arbitraje que se dictaba en su ciudad y se anotó, tras repetir una y otra vez que la que quería inscribirse era ella, no su papá ni su hermano. Con el afán de seguir creciendo, decidió mudarse a Buenos Aires, donde llegó a enfrentarse hasta con el mismísimo Julio Grondona para hacer valer cada uno de sus derechos. 

Ante las dilaciones por abrir el curso de árbitros para que ella pudiera participar, Romano decidió comenzar una huelga de hambre que obligó a quien fue el mandamás de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) durante casi cuatro décadas a dar explicaciones en el Congreso de la Nación y permitir el ingreso de la mujer a este espacio antes vedado. No le salió gratis, por supuesto. “Un día me citó en su oficina en la AFA y me dijo: ‘Me hiciste quedar como un tonto a nivel internacional. No te puedo echar porque se me arma un lío tremendo con los periodistas, pero vos nunca vas a dirigir Primera División’. Y lo cumplió”, cuenta la referí que hace quince años dirige en Reserva de Primera División.

Como Romano, Salomé Di Iorio también jugaba al fútbol con varones, aunque solo en partidos informales, sin anotarse en ningún club. El fútbol fue siempre parte de su vida, e incluía frecuentes idas a la cancha con su papá y sus hermanos y hermanas. Esa igualdad que vivía en casa chocaba puertas afuera cuando quería discutir sobre su pasión. “Mi opinión siempre era descalificada cuando quería hablar de las polémicas que se armaban jugando o viendo un partido, por la tele o en la cancha –sentencia–. Como lo que yo decía no importaba, decidí estudiar el reglamento. Hace más de quince años doy clases en la escuela de directores técnicos, con casi todos alumnos hombres, y la conclusión es que casi ninguno leyó alguna vez las reglas del juego. Es increíble cómo incluso jugadores profesionales las desconocen. Si se equivoca una mujer, no sabe, no entiende; si se equivoca un hombre, es un ser humano y es parte de su naturaleza. Todavía cuesta sacar esa mentalidad machista del fútbol”.

En la última década, el crecimiento internacional de Di Iorio fue sostenido: dirigió en Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, Campeonatos Sudamericanos, Mundial Sub-17 y Mundial de mayores de fútbol femenino. En lo que respecta a dirigir a los hombres, alterna partidos en Reserva con alguno del Ascenso. Mientras tanto, árbitros hombres que hicieron el curso junto con ella fueron avanzando y son de los más renombrados, como Germán Delfino, Fernando Echenique y Fernando Rapalini.

Los expertos señalan que los torneos juveniles suelen ser un banco de pruebas que, a veces, se concretan años más tarde en el fútbol grande.
En el mundo
La Bundesliga, el torneo de Primera División de Alemania, dio un paso gigante para el avance de la mujer en el arbitraje, con la inclusión de Bibiana Steinhaus en el plantel de quienes dirigirán los partidos más relevantes del país, que es el vigente campeón del mundo en este deporte. Para alcanzar este logro, Steinhaus dirigió en Segunda División durante diez años, un tiempo mucho mayor del que suele transcurrir para que un árbitro hombre sea ascendido. Pero el esfuerzo rindió sus frutos: en septiembre su nombre y apellido dio la vuelta al mundo al debutar en un encuentro entre dos clubes emblemáticos como Hertha Berlin y Werder Bremen.

Antes que en Alemania, en Uruguay, la presencia de una mujer como autoridad arbitral se hizo algo cotidiano: Claudia Umpiérrez fue la primera en dirigir un partido de la máxima categoría de fútbol del país vecino.

Aunque es paulatina, la inclusión es mayor que en otras épocas. Este año, por primera vez en la historia, hubo mujeres dirigiendo el Mundial masculino Sub-17 que se disputó en la India. Los expertos señalan que los torneos juveniles suelen ser un banco de pruebas que, a veces, se concretan años más tarde en el fútbol grande.
La figura menos querida
Hace un par de años, con motivo del Día de la Madre, una publicidad de un diario deportivo mostraba a un árbitro de fútbol caminando por el césped del campo de juego. El texto que acompañaba la imagen era el siguiente: “Hoy acordate de la tuya”.

Sin lugar a dudas, el personaje menos querido dentro de un estadio es el árbitro, que no tiene hinchas alentándolo (todo lo contrario) y que será criticado indefectiblemente por uno de los equipos que se enfrenten esa tarde (o por ambos). Será el depositario de las frustraciones por un empate o una derrota. El hincha y los protagonistas, en general, no quieren que imparta justicia, sino que se equivoque a su favor.

Conociendo esta realidad, ¿por qué alguien querría ser árbitro? “Me gusta hacer una intervención adecuada en el instante preciso. Tengo la potestad de detener el juego cuando hay una falta y también la posibilidad de dejarlo seguir. Es decidir el momento exacto, de acuerdo con la ubicación de la pelota y los jugadores, y con otro sinfín de circunstancias. Eso es lo que me atrajo”, confiesa Romano. Di Iorio comparte sus motivos: “Me gusta todo del arbitraje: entrenar, planificar y preparar los partidos, compartir con los o las asistentes los viajes, la previa, el vestuario, el pospartido hablando de las jugadas que generaron dudas... De alguna manera, aunque nunca me lo planteé, es algo compatible con mi labor como abogada. Me voy satisfecha a casa cuando creo que hice un buen trabajo y administré justicia, ya sea dentro de un campo de juego o en los tribunales”.

La cordobesa Valentina Villalba, que actualmente dirige en la Liga Cordobesa y espera dar el gran salto a las categorías de la AFA, agrega: “El arbitraje es disciplina. Hay que tener conducta. Eso me encanta. Pero el arbitraje también es compañerismo porque uno nunca está solo. Con los asistentes entramos y salimos juntos. Sinceramente, dirigir es mucho mejor de lo que me había imaginado antes de empezar en esto”.

“El arbitraje es disciplina, conducta y compañerismo, porque uno nunca está solo”
- Valentina Villalba.
Para adelante
Les costó abrirse camino y, en mayor o menor medida, todas encontraron más de un tope que pretendió indicarles que hasta ahí llegarían. Pese a ello, una y otra vez avanzaron y piensan seguir hacia adelante. La santafesina Gisela Trucco puede dar fe de ello: semanas atrás fue designada como asistente para el partido entre Defensa y Justicia y Olimpo de Bahía Blanca. Es un verdadero hito: por primera vez una mujer formaría parte de una terna arbitral en la Superliga Argentina.

“La sociedad crece y creo que con el tiempo vamos a poder lograr todo lo que queremos”, se entusiasma Villalba. Romano asiente y profundiza: “En el último tiempo hubo una renovación en la dirigencia de la AFA, por lo que no pierdo las esperanzas. Tengo 46 años y, mientras me dé el físico, voy a seguir. ¡Quiero dirigir en Primera! Sé que puedo hacerlo bien. Sería buenísimo que dentro del plantel de árbitros hubiera al menos un porcentaje mínimo de mujeres”.

Por su parte, Di Iorio insiste en que nunca hay que dejar de buscar la oportunidad. Y se ilusiona: “Las barreras van a ir cediendo y vamos a tener la posibilidad de dirigir a la par de un hombre. Si no tuviera ese pensamiento, no continuaría dirigiendo. Soy mamá, y los viajes al interior o al exterior implican dejar todas mis actividades. Y estar estancada en un lugar en el que no podés progresar es complicado. Me motiva poder ascender a nivel nacional”.
De la cancha a los números
En 2017, la FIFA registra 735 árbitras internacionales. De ellas, 328 son principales y 407 son asistentes. En lo que respecta a la Argentina, la AFA tiene 19 árbitras: 6 internacionales, 3 principales y 3 asistentes. Hasta el día de la fecha, todas las internacionales se restringen a torneos de fútbol femenino. La primera y única excepción es el Mundial Sub-17 masculino de este año, donde se incluyó a mujeres en el plantel arbitral.

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